La exploración del capital social de Cuenca

El capital social proporciona la atmósfera de la vida económica, es la fuente de las expectativas que estimulan a los agentes económicos. Se entiende por capital social el conjunto de normas y valores que facilitan en una sociedad una cooperación y una coordinación de interés general y beneficio mutuo. Como el capital social estimula el buen aprovechamiento del capital físico y del capital humano, otro de los objetivos de PLANCIMARCU se halla en verificar el funcionamiento operativo de los servicios, en especial de los servicios públicos, la interacción comunicativa entre los agentes económicos y sociales, la capacidad de coordinación de iniciativas, las redes de contacto, que son algunos de los factores intangibles que contribuyen positivamente al desarrollo de un territorio. Este capital social se desarrolla en el tiempo por un proceso acumulativo, y, como en el caso de los otros capitales intangibles, puede adentrarse en procesos negativos de descapitalización cuando la provincia pierde elementos de cohesión económica y social. El capital social es esencial para la fluidez de los procesos de innovación en el sector productivo, e incluye numerosos otros aspectos entre los que hay que destacar:

  • La cohesión social, en el sentido de una sociedad con paz social en el trabajo y capaz de integrar inmigrantes, con bajos niveles de pobreza y una distribución de la renta que estimula la progresión individual, evitando la exclusión y el desánimo de los menos favorecidos.
  • La eficiencia y la equidad en el funcionamiento de las Administraciones Públicas, y en los procesos de desarrollo de la democracia, que requiere, por ejemplo, la simplificación administrativa para facilitar las relaciones entre empresas y administraciones.
  • Estado en 2020 de la red de Internet, que abre las puertas de la accesibilidad al resto del mundo, y es un elemento esencial del capital social.
  • Establecer los nuevos retos o factores de cambio y sus proyectos movilizadores para los próximos diez años en la región; reservando una especial atención a los factores de cambio en el capital tecnológico, la calidad de vida, la competitividad regional y la Sociedad del Conocimiento.

La proactividad de los agentes económicos y sociales requiere disponer de una capacidad de anticipación de riesgos y oportunidades. Por ello, es indispensable para el éxito de nuestro planteamiento estratégico, y aquí se emplaza otro objetivo más, como es el de potenciar las funciones de observación del presente y de los factores que pueden condicionar el futuro. Las actividades de inteligencia económica, tecnológica y social, los procedimientos de análisis de prospectiva, los servicios de seguimiento estadístico y las investigaciones sociológicas y económicas adquieren un interés evidente en estas circunstancias, y por esto dispondrán en nuestra metodología la utilidad adecuada, como a la postre se ha hecho en “Moderna Navarra”. 

Los puntos expuestos evidencian la necesidad de realizar a día de hoy el estudio del capital social en Cuenca, por cuanto que es preciso tomar conciencia del valor que asignará a las relaciones humanas y brindar la importancia que reviste al hecho de conocer personas en distintos ámbitos que a la postre permiten generar ambientes académicos y laborales más sanos, enriquecer la convivencia, fomentar la cooperación, estimular la tolerancia aumentando en definitiva la productividad y la efectividad de las instituciones. En esta lógica, el capital social, que extraeremos con el Bloque I de la investigación -y así lo demuestran ya las primeras entrevistas semiestructuradas que estamos realizando en estos momentos-, es un tema que adquiere importancia en la época reciente al pretender un entendimiento de los mecanismos que determinan los vínculos que tienen lugar entre los miembros de la sociedad conquense.

¿Cuándo surge y qué es el capital social?

Sin extendernos ahora demasiado, y con la única finalidad de que se comprenda mejor los trabajos emprendidos, la respuesta a este interrogante se hace insoslayable, y nos la ofrece un trabajo especializado que desarrollaron las doctoras Fany Telma Solís  y Myrna Limas, “Capital social y desarrollo:origen, definiciones y dimensiones de análisis” (publicado en la Red de Revistas Científicas de América Latina y el Caribe, España y Portugal, aquí).

La idea de capital social surge en 1893 cuando Durkheim acuña el término de solidaridad social, representando este un antecedente del capital social; definiéndolo como el conjunto de normas, creencias y valores que integran a los hombres en una comunidad. Para efecto de explicar los cambios de su época, que dieron lugar a transformaciones sociales, el autor distingue dos formas de solidaridad: la mecánica y la orgánica. La primera, identifica la similitud entre individuos, es decir,ocurre donde los individuos difieren poco entre sí y, la segunda, se expresa donde los individuos son diferentes pero prevalece el consenso,la unidad y la colectividad.

Después, en 1916 Hanifan es el precursor que acuña el término de capital social con el objeto de destacar la importancia del compromiso comunitario en la democracia y el desarrollo. Específicamente, este norteamericano definió el capital social como:

  • […] esas sustancias tangibles con que cuentan la mayoría de las personas en la vida diaria, es decir, la buena voluntad,el compañerismo, la simpatía mutua y las relaciones sociales entre un grupo de personas y familias que forman una unidad social […] En la construcción de la comunidad como en la organización empresarial […] debe haber una acumulación de capital de un gran número de personas.[…] Las personas se benefician al tener estos productos y comodidades disponibles para sus necesidades diarias […] El planteamiento del autor fue que los problemas sociales, económicos y políticos de las comunidades en las cuales trabajaba solo podían ser resueltos mediante el reforzamiento de las redes de solidaridad entre los ciudadanos, partiendo de la idea de que son las propias características de socialización de los individuos, las que les permiten obtener recursos que satisfacen sus necesidades día a día.

Llegamos después de lo dicho al presente, en el que  el sociólogo Pierre Bourdieu refiere el término capital como una energía social (o sinergia) que produce efectos de competencia en la misma sociedad. De este modo, en palabras de Bourdieu, el capital social puede definirse como:[…] el conjunto de los recursos reales o potenciales que se vinculan con la posesión de una red duradera de relaciones más o menos institucionalizadas de interconocimiento y de interreconocimiento; o, en otros términos, con la pertenencia a un grupo, como conjunto de agentes que no están solamente dotados de propiedades comunes […] sino que están también unidos por lazos permanentes y útiles.

Bourdieu aplica este concepto como un instrumento que permite a los individuos obtener beneficios al pertenecer aun grupo, llegando incluso a señalar que el capital social tiene en esencia dos elementos: uno, la relación social que permite a los individuos allegarse de recursos de los asociados y dos, la cantidad y calidad implícitos en dichos recursos. En esta definición de capital social la novedad se centra en destacar que la existencia de una red de relaciones, el intercambio de recursos, un grado de institucionalización, la pertenencia y permanencia a un grupo constituyen elemento sque al girar en torno a un propósito o beneficio puede fomentar lazos por periodos prolongados.

Y en esa especificación dentro de Cuenca, su análisis y su valoración se halla en estos instantes la Fase I del PLANCIMARCU, que sigue avanzando en sus firmes objetivos.